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DOS PINCELADAS SOBRE HERVÁS


(S. G. I., Madrid, 13 de octubre de 2011)

EL CAMINO, EL DE DENTRO Y EL DE FUERA, NO TIENE FIN: LO CONSTRUYEN LOS PROPIOS PIES.


Es éste un viaje a paisajes naturales, pero también a mis paisajes interiores: imposible delimitar lo que queda a cada lado de la ventana que es mi cámara. Es éste un viaje iniciático al interior de vosotros mismos que pasa por mirar, también, al exterior.

Abrimos una puerta a los caminos que recorren las montañas de Hervás. También, y muy especialmente, a los caminos que os recorren y que quizá nunca hayáis osado hollar. Nos esperan muchos lugares nuevos. Y cada unos de vosotros descubrirá, por su cuenta, otros paisajes interiores no menos hermosos, una tierra virgen: vuestro pequeño reino privado.

NO ES MONT-ORO TODO LO QUE NO RELUCE

La chicharra
Érase una vez un reino en el que al soberano le crecían los enanos cual jugador de baloncesto, tal vez, de balonmano.  Donde cada día se sacrificaban inocentes, lanzados a las fauces de los poderes oscuros –ríete tú de Sauron–  para saciar su infinita hambre: parados, niños, ancianos...
Érase una vez un sin dios en el que los hombres de bien, finalmente, supieron poner orden. Y vivieron felices comiendo perdices o, según las preferencias de cada uno,  cualquier otro producto cárnico –o no, que el pescado es igualmente respetable– libre de sospecha y de trazas de equino.
Vivir del cuento es amasar la amargura circundante, la realidad más desoladora y, con enorme esfuerzo y amor, convertirla en belleza plástica. Tal vez, con un poco de suerte, incluso en esperanza.
Vivir del cuento es recordar a nuestros semejantes que aún existe la magia. O recordarles que la magia se conquista y se reconquista cuando se empeñan en robártela; que es patrimonio de la humanidad y no de unos cuantos. Que hay otros mundos, pero están en éste. Y si éste te lo dejas arrebatar, después será demasiado tarde para lamentos. Vivir del cuento es, también, dar testimonio de la injusticia y espolear las conciencias cuando hace falta.
Porque el artista, aunque les pese a quienes nunca han entendido y difícilmente entenderán ya de pluralidad y democracia, es perpetuamente célibe; no se casa con nadie. No es un buen político. A veces, ni siquiera es diplomático. No le da una a Dios y otra al Diablo. Él elige quedarse en el Purgatorio, y procura aliviarle el descuento de la pena a los condenados. Tiene la manía de objetar. Deformación profesional: de corregir y poner los puntos sobre las íes en los cuentos mal redactados, aunque vengan de lo más alto. No da al cesar lo que es del cesar y a Dios, lo que es de Dios. Se siente tan Robin Hood como cristiano: de poder, le daría lo que es del césar al ciudadano.
El artista es y ha de ser un perro sin dueño, sólo con rebaño. Y únicamente a éste ha de deberse. De forma que morder la mano que pueda tirarle algún mísero hueso de vez en cuando, si es la de un pastor cruel para las ovejas, está justificado.
Qué buen siervo sería el artista, de tener un buen amo...
Por supuesto todo esto no es más que teoría. Porque ahora son ya tantos los que viven del cuento… La buena praxis ha caído en el olvido, y se mezclan churras con merinas. Cuando no es lo mismo un profesional de la palabra que un trilero. Los lobos con perdón de estos nobles cánidosse disfrazan de ovejas y, valiéndose de su superioridad en absoluto numérica, se resisten a enseñar la patita. Como si no nos hubiésemos percatado ya de que hay garras donde debiera haber pezuña.
No me extraña que la profesión esté perdiendo su bien merecido prestigio de antaño. Con esta competencia desleal e intrusión de torpes aficionados, el cuento se está malogrando. Ahora se lanza con violencia, cual dardo, desde púlpitos poco apropiados. En lugar de destilarse amorosamente sobre la entregada audiencia. El cuento sin amor y honestidad no es cuento sino otra cosa. No ha de confundirse la vulgar mendacidad con uno de los bienes culturales más preciados de la humanidad, con un género respetable y enriquecedor.
Por eso, los ministros a lo suyo y los escritores y demás profesionales de cualquier disciplina artística, a lo nuestro.
Como decía Miliki, había una vez… Sólo que éste ha perdido toda la gracia, y no nos alegra ya el corazón.
Reza el refrán que la cabra siempre tira al monte. Yo espero que no sea así; sólo me faltaba encontrar semejante espécimen en tan sacro santuario. O al menos, en la parte que otros compañeros de manada tengan a bien dejar sin privatizar.
Si Rodríguez de la Fuente levantara la cabeza…

El avaro,Bruck Lajos

Para escuchar a Eduardo Aute interpretando Siglo XXI

6 comentarios:

  1. Se junta el hambre con las ganas de comer.
    Que unos titiriteros paniaguados y subvencionados hasta la náusea utilicen los Goya para lanzar diatribas partidarias (eso sí, siempre que gobiernan los que el ínclito Alfonso Guerra llamaba "La Deresha"), indica solamente que estos actorcillos de medio pelo tienen más cara que espalda....que la vendedora de hipotecas en TV (Verdú) hasta hace dos años, diga lo que dijo, o que Candela Peña nos cuente la milonga de que su padre murió hace tres años de frío y de sed en un hospital (y no lo denunció ni le compró a su viejo unas mantas o unos botellines de agua), curiosamente cuando gobernaba ZP, o que el clan Bardem/Cruz cierre una planta de un hospital de lujo para que su bebé nazca tranquilo.....en fin....para llorar....mientras hacen pelis infumables que no ve ni el apuntador...eso sí con dinero ajeno.
    Montoro...uno de los jefes del partido de los sobresueldos en B...da vergüenza que hable siquiera.
    Unos y otros gastan pólvora ajena, la pólvora del Rey...bueno en este caso...de todos los ciudadanos.
    Que se vayan al diablo unos y otros.

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    1. Toda mi solidaridad para quienes sufren las consecuencias de los recortes en los hospitales. Yo también he tenido oportunidad de asistir a situaciones aberrantes. Esta cuentista declara su admiración y gratitud a los titiriteros y a todos las nobles disciplinas que, como la nuestra, se esfuerzan por mantener viva la llama de la humanidad. Creo que nos une un mismo generoso fin, y por lo tanto somos compañeros. Y ya que estamos, una petición: ved mucho cine europeo que, salvo honrosas excepciones, ha sido siempre, y suele seguir siendo, infinitamente mejor que en norteamericano; más de fondo. Gracias a todos por vuestra tolerancia.

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  2. Hola Guadalupe, sabes que soy eminentemente fotógrafo y naturalista y por ello me atrevo con todo respeto a corregirte el nombre del insecto que ilustra tu última entrada, es una chicharra y no cigarra como mucha gente confunde, son dos animalitos completamente distintos. Efectivamente en la última ocasión que la observé fue precisamente en el cortafuegos que hay bajo el Pinajarro. Concretamente debe ser la chicharra alicorta.
    Cuando te cerciores que tengo razón por mi puedes borrar este comentario que más me hubiera gustado hacerlo en privado pero no he encontrado una dirección de correo.
    Saludos.

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    1. Excelentemente corregido, gracias mil. La verdad es que la cosa iba por aquello de la cigarra y la hormiga… Pero bien pensado, como las chicharras son tan escandalosas, también le pega a esta entrada… Y además tienes toda la razón, hay que ser escrupulosos. Eres siempre muy bien venido. Besos.

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  3. Una enorme mosca negra aletea en mis sienes...¿Aznar presidente de la III República? Igual salimos de Guatemala y...Abrazo pesimista.

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    1. Qué gran autor de terror se ha perdido la literatura... Seguro que esta noche tendré pesadillas. Besos.

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